miércoles, 26 de abril de 2017

MI ANDAR DESOLADO

Corrían los minutos por esas calles, que inyectaban tumultos de pasos ansiosos por coincidir con ella; y de dolorosos e inseguros pasos, que no querían llegar a casa sin esa mirada, que se repetía en cada mañana y por esta senda, que es mi andar desolado.

La brisa chocaba con mi vista, que parecía hacerla visto en hojas que caían a mis alrededores; faltos de compañía y de cantos armoniosos, y me convencía de que al final la vería.

Sombras de árboles se distinguen a lo lejos, como siluetas alegres; así como es ella, en mi búsqueda por encontrarse con ese mirada. Y al andar más, puedo apreciar su mano rugir con un saludo distante, al sometimiento de mis pensamientos que no dejan de acribillar mi cabeza con recuerdos.


Al final... Llego a casa, sin esa mirada que pretendía robarla para mí colección de momentos, para el entretenimiento de mis ojos que la buscaban en aquellas sendas—para las soledades de los días que pasan, mirándola ahí a mi lado cuando comparto horas con el silencio piadoso que me da el recuerdo; y me retiro al consuelo de una chispa de un sonido que se instala en mi oído, sin el encuentro precipitado por mi andar desolado.


domingo, 16 de abril de 2017

EN MI ESPERANZA

Es que no puedes dejar de caminar por estos pensamientos míos, flotando con esos pasos firmes por mí mente y deambulando​ como lunas tibias por mis orbitas—que no puedo siquiera alcanzar un roce fino y embriagador de aquella piel; desconocida por mí y mi andar sediento.

Es que no puedes esperar a que te hablé, que me hablas en lo más recóndito de éstas ganas locas de abrazar tu voz ausente que quiero escuchar.

Es que no puedes viajar desapercibida por calles o plazas, arboledas y esquinas esquivas de esta búsqueda eterna y atender un soñado encuentro; sin que te vea en cada sonrisa piadosa que llega a estos ojos míos.

Sí... Resignación a pensarte a saborearte  y hablar de ti sin saber aún quién eres, mirándote cómodamente entre nubes imaginarias de mis pasiones; sendas interrogantes presentes, me dicen que quizá en algún tiempo vivirás ahí...

...Esperándome.

viernes, 7 de abril de 2017

ASÍ, COMO A FINES DE MARZO

           


Volvían a caer las hojas, así como a fines de Marzo; y yo vagaba con un dolor esquivo que no recordaba entre la bruma de nostalgias, erguido así con la misma mirada y con más años en mi espalda.

Caminaba abrazado a ese aroma que acariciaba la lejanía de un adiós, como las luces heladas que se apagan tras mi andar indiferente—cuando de repente; los faroles se volvían tibias cortinas al evocar cómo le hablaba mientras nos perdíamos por aquella foresta de gentes, así de la mano.

La vi tan cerca como un beso hambriento y con razón, ya que sentía ese canto que hacía su cabello en movimiento—así todo desordenado como mis pensamientos no tan razonables; pues miré a mi costado y mi mano apretaba un soplo de triste recuerdo y aquel aroma arrullador de Marzo.



viernes, 20 de enero de 2017

ALLÍ, ALLÍ EN LA NOCHE

Allí, está la noche
que me hace recordarla
—a ella,
con su inconfundible y malintencionado diálogo
retraído y disfrazado;
implícita en su coartada
con esa madrugada hiriente.

Allí está la noche, invocando la infinita arboleda de pensamientos solitarios que guardo de ella; junto a mis colecciones de cadáveres malolientes de felicidad poca y vivos retratos conservados.

Allí, allí está esa condenada noche
cuando pienso en ella
—haciendo fiesta
con mi cuerpo inmóvil;
distanciando toda mueca
a mi antipresencia que palpita,
pero no se oye.

Y pasa la noche, con su inmundo murmullo fétido de angustias; y yo insatisfecho, ebrio como un suspiro incompleto que no llega a destino—le apunto y le digo allí! Allí está la noche que me recuerda a ella, con su inconfundible beso prendido de ilusiones recordándola a ella, como en la muerte divina, como cuando a ella la encierro en mi mente susurrando su nombre; allí, allí en la noche...




sábado, 20 de agosto de 2016

Estabas parada allí,
con tu nombre en mis labios...
Y yo, perfectamente extasiado con tu cabello en mis dedos, contemplando tu cuerpo desnudo—había una tibia conversación entre nosotros dos, como si nos conociéramos de siempre;
tu hablando de cosas y yo esperando una pausa, un tiempo en donde contarte mis siniestras intenciones...
Luego, el silencio.
Como un símbolo de algo sublime—y terminamos desayunando exquisitos besos...

domingo, 27 de marzo de 2016

CIELO SOSEGADO Y POCO AGITADO (asqueroso nublado)

Desperté de la mano de un día poco agitado de asqueroso nublado y mi alegre amargura gris también despierta; al ver que el sol parece haber guardado sus funestos rayos a mi hermosa mañana de día nublado.

Aquellos matices otoñales y de flores carentes de caudales, aromatizan más mi mañana nublada; inundada y grisácea—cambiando mi perspectiva, dando puntapiés a tristezas.

Cielo sosegado y poco agitado de asqueroso nublado, no sabes cuanto te he esperado; ahuyentando colores, profundos días con horrendos soles y aguas de fuegos, esperándote día nublado.

sábado, 26 de marzo de 2016

UN PAR DE LOCOS (imaginando París)




Creo que ya he olvidado aquellos paseos ebrios por las calles nocturnas en París, grandiosas y oscuras bohemias noches; amando la vida aburrida de la cual estábamos acostumbrados.

Disfrutando cada momento que nos daban las caminatas en nuestras mentes por París y una que otra escapada extraña en los suburbios colindantes, que hacíamos de nuestra guarida cuando estábamos cansados de hablar.
                                                                                Y mientras a penas nos distinguimos el rostro, ya estábamos de turistas sin visa, como adolescentes por las calles nocturnas de nuestro París.



Amaba lo que éramos... Un par de locos enamorados que naturalmente la realidad destruyo; pero no la culpamos, seguro que no. Dándonos una oportunidad para soñar en París.

VIVIRÉ ALLÍ (entre hondos suspiros)




Vivía allí, entre suspiros hondos—entre tu y yo. Con esa profunda mirada, soñando sueños; consiguiendo perderme por horas de adoración—como de alguna muerte.


Vivía allí, claramente—para no perderme, ese súbito y escalofriante momento, para no moverme y abandonar la linea, que tristemente saboreaba al verme en tus ojos; reflejando brasas de silencio.

Vivía allí, hace mucho—asombrado de visiones, esculpido de semejantes trances... Murmurantes instantes, como tardes de Abril; acosado de miramientos melancólicos frente al terciopelo de tus ojos, y yo hórrido, sentado, apartado y mudo de palabras. Adivinado de pensamientos, hipnotizado de una ojeada...

Viviré allí, separado de tranquilas pupilas. Entre tempestades impávidas, no prudente de miradas, y yo abrumado como siempre, entre suspiros hondos; como pájaro hambriento sin apartar mi vista atónita de tus ojos, entre el tu y yo....

LA MAYOR VICTORIA QUE PUDIERA IMAGINAR




El sol de su belleza, mantenía viva mi imaginación...  Yo, un necio de palabras bonitas; por las cúpulas que el cielo eterno me regalaba, me movía ávido de riquezas por aquellas fronteras de la razón. Y ésta encantada soledad mía de pruebas, penurias y fuerzas, en valor singular conocidas como requiebros. Que alimentaban el aturdido pensamiento deste entendimiento. Fue entonces que conocí a una gentil dama, de tan alta y noble alcurnia; ideal para mi causa de todas armonías frescas, más todo eso pasó mientras los sesos los tenía muy trastornados...


Sé, que estaba bajo tormentosos cabales. Sé que estaba perdido en el pasado nada más, convencido de ser dirigido a paso de burro con mi gran reputación de mata gigantes; a besado en magia y lleno de encantamientos. Oía naturalmente, la voz de una doncella, sentía sus pulsos y fragancias que solo yo me permitía, tocando su temblor, del que solo yo puedo curarle, pues sus males solo eran de amor y esos pechos tan jóvenes y hermosos que superaban y con razón mi habitual valor...


Fue entonces que mágicas bebidas de aguas purificadas, blandieron mi lengua de pobre profesión tierna; que enamore a muchas doncellas y tambien muchos guantes lance en señal de desafió con satisfactoria hidalguía a la calentura de esta imaginación mía (hasta que la muerte os abrace me decía) despreciando vanaglorias colindantes...


Y al final, la mayor victoria que pude imaginar, mirando las estrellas; dando palizas y zarandeos, cabalgando por los estratos... Oh cuantas hazañas que mi mente puede recordar.